jueves 26 de junio de 2008

No voy a la Expo

No voy a la Expo Zaragoza ni aunque me regalen las entradas. Lo siento por los organizadores, pero no me interesa nada la llamada “fiesta del agua”. Hace poco estuve en Zaragoza y ni se me ocurrió sugerir a mis anfitriones una visita. De entre sus publicitados atractivos, ninguno me llama. ¿Edificios singulares de reputados arquitectos? Como cualquier capital de provincia. ¿Exhibiciones que emulan los viejos gabinetes de maravillas, cines tridimensionales, acuarios y otras atracciones basadas en la tecnología más puntera? Como tantos museos infantiles, parques temáticos y hasta centros comerciales. ¿Un programa de actividades, conferencias y conciertos lleno de grandes nombres? Díganme uno solo de ellos que no se vaya a pasear por el intenso verano cultural español ¿Espectáculos nocturnos de luz, fuego, sonido y cientos de actores? Qué pereza. Y todo ello junto amenaza empacho.

Recuerdo que en 1992 viví con curiosidad la Expo de Sevilla, que visité varias veces. Pero entonces yo tenía diecisiete años. Y no era el único. Digamos que España estaba aún en la adolescencia, al menos en lo que se refiere a grandes eventos. La Expo sevillana era un hecho excepcional, pionero. Pero dieciséis años después estamos de vuelta de todo ello. Entre Forums, capitales de la cultura, acontecimientos deportivos, festivales internacionales y otros saraos, estamos ya saturados de momentos irrepetibles. Y tampoco valen las buenas intenciones. ¿Una Expo para crear una nueva cultura del agua? Sí, claro.

(Diario Público)

6 comentarios:

pilar dijo...

Hola! Esta es una respuesta a su artículo publicado hoy (26 de junio) en Público sobre la Expo de Zaragoza. Siento dejarlo en este post, pero no encuentro el artículo en cuestión:

Está usted en su derecho de no querer visitar la Expo de Zaragoza, e igualmente de mostrar su desinterés por la muestra públicamente. En parte, lo entiendo y lo comparto. Lo que no me parece correcto son los argumentos tan vanales que da para justificar su no-visita: evento trasnochado con respecto a otras exposiciones celebradas en el Estado Español, o un cartel de artistas que no le llama y que, según usted, podrán verse en otras ciudades sin necesidad de Expo. Debeería usted saber, Isaac, que la Expo ha supuesto para Zaragoza una puerta al futuro y un mínimo reconocimento en España y a nivel internacional hacia esta ciudad, muchas veces desconocida por los propios españoles.

Nosotros no hemos tenido la suerte de ser prioridad para ningún gobierno: aquí no vinieron Felipe y los suyos ni con millones ni con autovías, nunca hemos sabido consolidar un gobierno autonómico fuerte que peleara de verdad porque aquí llegaran inversiones o infraestructuras y, por más que nos esforcemos, la gran mayoría de los españoles nos siguen viendo a golpe de cliché: con la boina a rosca, las alpargatas, la jota y la virgen del Pilar. Por eso vamos con 20 años de retraso y por eso hemos necesitado de una Expo para empezar a aparecer en el mapa.

Lástima que a usted no le apetezca venir a ver la Expo. Espero que no le cierre las puertas de igual manera al resto de la ciudad. Créame, Zaragoza cuenta con muchos atractivos propios que no tiene "cualquier capital de provincia". Única es la Aljafería, único el foro romano, única la Seo y únicas las murallas, vestigios de los tiempos de nuestro fundador, Cesaraugusto. Si le apetece, venga a vernos otra vez dentro de poco. Sin pasar por la Expo, sólo a conocernos. Creo que Zaragoza y Aragón merecemos una visita.

Isaac Rosa dijo...

Querida amiga,

Gracias por su lectura y por sus comentarios. Pensé que mi columna de hoy era inequívoca, pero se ve que no, o al menos usted no me ha entendido.
En primer lugar, yo hablo de la Expo, no de la ciudad. Esa es la primera confusión interesada que fomentan los organizadores: identificar la Expo con la ciudad, para lograr la adhesión acrítica, de forma que si uno critica la Expo está atacando a la ciudad. No dudo de los muchos atractivos de la ciudad, a la que lamento ir con poco tiempo, pues la pasearía con gusto con los buenos amigos zaragozanos. Son algunos de éstos, precisamente, los que han compartido conmigo opiniones críticas sobre la fiesta del agua. Y ellos son zaragozanos, conocedores y orgullosos de su ciudad y etc.
Lo de que la Expo es una puerta al futuro, no lo veo claro. Y ya veremos qué queda del jolgorio pasado un tiempo. El precedente de la Isla de la Cartuja sevillana no es muy esperanzador. Espacios que siguen infrautilizados, un agujero presupuestario enorme, y numerosos escándalos de corrupción. Quedaron las infraestructuras, claro, pero no entiendo que para construir una autovía, un Ave o una ronda de circunvalación sea necesario un derroche como el que supone una Expo.
Pero sobre todo, mi crítica iba al contenido del acontecimiento, visto como una muestra más de esa espectacularización de la cultura, con macroeventos deslumbrantes que luego apenas dejan algo tras su paso, incluso tierra quemada. La combinación de supuestos "atractivos" que la Expo ofrece me parece francamente decepcionante, y ese aire general de parque de atracciones me da mucha pereza, por mucho que lo adornen con buenas intenciones.
Gracias de nuevo por su opinión.
Un saludo.
Isaac Rosa

(He copiado los comentarios a esta entrada, por ser su lugar lógico)

On the road dijo...

Completamente de acuerdo. Por suerte, tiene uno al alcance una oferta cultural suficientemente atractiva como para no dejarse engatusar demasiado por los envoltorios. Nunca me gustaron las citas que me publicitan como 'obligadas'. Más políticas valientes y menos eslóganes.

FerZGZ dijo...

Pues genial, uno menos molestando en el recinto y contribuyendo a que se alarguen las filas...

A ver, me parece genial que tenga una opinión sobre la Expo, pero lo que no me parece correcto es forjarse dicha opinión sin haber visitado el recinto.

Sepa usted que la Expo no son solamente los edificios singulares, las conferencias y los espectáculos (que, por lo que puedo deducir de su artículo, no cuenta con artistas de su agrado o gustos).

La Expo permite también conocer detalles muy interesantes y curiosidades de otros países, cómo han aprendido a gestionar los recursos naturales en los mismos, y cómo podemos ahorrar agua en el día a día.

La Expo son muchas cosas, y no sólo los, a mi humilde modo de ver, elementos que usted arguye, una vez más según lo veo yo, de manera errónea como razones para no visitar la Expo.

Si viene por Zaragoza yo mismo le invitaré a visitar el recinto para que, al menos, pueda formarse una idea razonada de lo que es la Expo.

Yenabes dijo...

Estimada Pilar:

Trabajando como trabajo en el sector de eventos, me llamaba muchísimo la atención la Expo de Zaragoza.

Soy sevillano, ahora residente en Madrid, y viví la Expo del 92 con todo el entusiasmo e ilusión de un adolescente. Quizás no recuerde todas las cosas, pero desde luego, recuerdo mucho.

El pasado fin de semana estuve allí, en tu ciudad. He de decir que ya había estado allí "viviendo" durante 10 días por un congreso que se celebró en la Feria de Zaragoza, y pude conocer todos los espacios históricos y culturales de la ciudad. Por lo tanto, mi intención en este viaje era exclusívamente la Expo.

Y qué fracaso, Pilar... que pena. Uno va con la esperanza de que todo lo bueno que dicen que tiene sea verdad, y con, para desgracia vuestra, el referente de la Expo de Sevilla, y se encuentra con una total desorganización, una estafa en materia expositiva, y unos contenidos que, si bien eran muy correctos, estaban lejanos a la sociedad, al "pueblo llano". Me fui de Zaragoza con la sensación de que es una expo política, como tu misma dejas entrever en tu comentario. Efectivamente, la Expo no es ni para los aragoneses ni para los españoles, la Expo es para la consecución de objetivos políticos. Que si, que eso os beneficia a todos los de allí, bien, pero para eso que no nos hagan gastar 70 euros en la entrada de dos días.

Si quieres te cuento un poco las "cosas" que pasaron. En primer lugar, los edificios muy modernos, si señor. Pero en total yo conté 10... Entre "pabellones" temáticos, muchos de ellos al aire libre, la "hilera" de "pabellones" internacionales, la "hilera" de pabellones autonómicos y empresariales y el pabellón de España y Aragón (con esas frutas en lo alto que... en fin, no llegué a entender).

Los mal llamados "pabellones" no eran más que "locales" comerciales. Si quieres más referencias, hasta las subidas se hacen en escaleras mecánicas. Por supuesto, los cuatro pabellones que medianamente podían tener algo de interesante, estaban colapsado por colas de más de dos horas.

El pabellón de España... bueno, había que ser afortunado para conseguir una entrada, en el improbable caso de que no lo cerraran porque venía una visita oficial (¿Sabeis en Zaragoza lo que es un Pabellón de Estado, y la diferencia entre pabellón expositivo y pabellón oficial?)

Luego el agua, tema central de la Expo, ¿verdad? Pues yo me morí de sed. Si, porque la organización ha tenido la "genial" (y maliciosa) idea de poner solo 6 fuentes de agua en todo el recinto, y además, todas concentradas en los accesos. Es decir, puedes beber cuando entras o cuando sales, o si no te das una caminata por, ohhhh, esos grandes espacios abiertos sin un socorrido arbolito ni mucho menos una lona con la que taparse. Eso si, la sombra estaba en los restaurantes prohibitivos, y el agua a 1,50 €.

Lo del vaso "solidario" me pareció de coña. Pagas un euro por el vaso, y tienes que ir cargándolo. En un principio te los vendían en todos sitios, y solo se podía devolver en cuatro puntos. La razón obligó a dejar que se devolvieran en todos lados, porque cargar con tres litros de agua en botella (de casa, para evitar el atraco), y encima el vasito...

En los kioskos los empleados no saben lo que es una cerveza. Normal, la mitad de la plantilla no aguanta y se va, y contratan a chavalines estudiantes con granos que no han dado palo al agua en su vida y que el concepto de "rapidez" no lo tienen aún entre sus conocimientos. Cuando te toca, después de esperar otra media hora al sol (por supuesto, el pueblo llano que no puede pagarse el restaurante y se limita a comprar una cerveza por tres euros con vasito "guay" incluído no tiene derecho a la espera a la sombra), te dicen que no, que no hay cerveza ni refrescos, que se han acabao. Buena previsión, si señora.

La entrada... esa es otra. ¿Tanto cuesta hacer una previsión de público? ¿Por qué no "obligan" a la gente, a la hora de comprar una entrada, a decir que día va y así se hace la previsión correspondiente? Tal y como están las cosas, boicotear la expo es lo más fácil del mundo. Solo hace falta juntar a todos los de los pases, más varios grupos grandes, y se colapsa todo. A borde estuvieron de llegar a la mágica (ironia) cifra de 60.000 visitantes a la vez, y tener que cortar la entrada. Imagínate... te haces un viaje, y cuando vas a entrar, después de dos horas de cola al, como no, sol de justicia (tampoco había sombra para la cola en el terreno de tierra que "invita" a entrar por la puerta de la Torre del Agua), resulta que no puedes entrar porque está lleno. Genial.

En cuanto a los contenidos... siiii, mucha pantallita plana, mucho led, mucha música, pero... ¿algo más interesante? Yo ya optaba por preguntar en los pabellones si esos videos fantásticos los tenían en DVD, porque mira... si tengo que verlos, prefiero hacerlo en el sofá de mi casa.

Eso si, mientras sudas y sudas en el recinto, mientras te tratan como un gilipollas, como un don nadie porque no estás comiendo en el restaurante de alta cocina del Pabellón de España, te ves a los "VIPS" poniéndose las botas por ahí, en cochecitos eléctricos y con todas las comodidades.

No dudo que la Expo será un revulsivo para la ciudad, pero que no hablen de "La fiesta del agua", más bien hay que hablar de "La fiesta de los ricos", porque si no lo eres, chungo.

El espectáculo Iceberg... muy detallado, muy elaborado pero... tengo la sensación de que el 90 % de la gente no entiende ese concepto de arte. La gente quiere ver fuegos artificiales, efectos luminosos, espectacularidad... creo que la gente de a pie no ha entendido el concepto global de la Expo.

Esperemos a las conclusiones, como decía Isaac.

Anónimo dijo...

Tengo 46 años, soy de Zaragoza y siempre he vivido en ella, acabo de llegar de la Expo, mi primer día y último si no fuera porque me gasté casi 150 euros en dos entradas de tres días para mí y mi ama y señora. Estoy de acuerdo en casi todos los puntos que señalas, es una verdadera decepción, pabellones carentes de contenido, no hay nada que sensibilice al visitante con respecto al agua, no se instruye acerca del desarrollo sostenible (a lo mejor es que soy un poco corto). No quiero enrollarme porque sería repetir tu comentario, solo añadir a modo de anécdota que a una amiga que venía con nosotros en la entrada le requisarón una pequeña navaja multiusos que llevaba en el bolso y que ni se acordaba de ella, de una longitud aproximada comparable a tres teclas de un teclado aduciendo motivos de seguridad. Nada que objetar. Cual no sería nuestra sorpresa al comprobar que en un pabellón vendían unos puñales de esos que van en una vaina curvada con una longitud de hoja del tamaño de un teclado entero. Cuando hicimos la observación en la entrada nos comentaron que sí, que lo sabían pero que ellos recibían instrucciones. Pues digo yo que sería cuestión de ponerle remedio ¿no?. La motivación de los empleados totalmente nula y quiero con esto abundar en el tema de la atención en los quioscos de bebidas repartidos por el recinto, seis personas esperando, cuatro (trabajando) y mas de cinco minutos para que te pongan un cortado, eso si, no lo pidas descafeinado porque no hay, tampoco una caña con gaseosa porque tampoco hay gaseosa, no, no es que se haya acabado sino que no tienen ese género. En fin una Expo cutredad de proporciones megalíticas.